Valiente viajera. Cintia Castelló

Os presento a Cintia Castelló Henares, una de las mujeres que más me impactaron de todas las que me escribieron, por su experiencia, su arrojo y porque me da mucha envidia que a sus 34 año esté actualmente viajando por Asia desde hace 2 años, de periodo sabático. Todo un master de vida, que ella os anima a realizar

Cintia es maestra de Educación Primaria y Psicopedagoga , pero está en plena reinvención profesional y personal gracias a su viaje, su año sabático y sus dos primeros meses como “bloggera” y emprendedora. Pero mejor que os lo cuente ella..

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¿Porqué empezaste a viajar sola? ¿Tenías con quién hacerlo?

A mi siempre me ha encantado viajar. Ya desde pequeña me sentía siempre muy atraída por lo exótico, lo lejano, lo diferente… Y supongo que también porque mi personalidad fue siempre “diferente al resto”. Mi mente siempre volaba más allá, inquieta por aprender, por conocer el mundo y explorar nuevas fronteras.

Empecé a viajar sola porque no tenía con quien viajar. Mis amigas llevaban un estilo de vida muy diferente al mío, una vida mucho más estándar y convencional que la mía. Ya sabes… hijos, marido, hipoteca… Yo siempre fui un alma libre y eso hacía que a la hora de viajar no tuviera con quién. Además, aunque hubieran estado solteras, nuestros planes de viaje eran muy diferentes. Lo mío era irme a la India, Etiopía… Nada de hoteles de lujo ni resorts. Siempre me han atraído los destinos donde encontrarme con mis raíces, culturas ancestrales diferentes a la mía. Con algunas amigas a lo mejor las hubiera convencido para ir a ciudades más cosmopolitas, pero nunca en el plan de viaje aventurero y mochilero con que he viajado yo.

¿Crees que es común? ¿En esos viajes encontraste a más mujeres que viajaban solas e interactuaron contigo?

No creo que ser mujer y viajar sola sea lo más común, pero la verdad es que cada vez somos más las mujeres que lo hacemos. Es precioso ver la cantidad de mujeres que nos estamos lanzando a superar nuestras propias barreras. He conocido mujeres viajando solas, pero tampoco te creas que he interactuado con tantas. No es que yo no sea sociable, ni mucho menos! Es que tampoco hemos coincidido tanto.

¿Cuantos viajes has hecho sola y dónde fueron?

El primer viaje que recuerdo viajando completamente sola fue en Vietnam, Camboya y Tailandia. Estuve viajando unas 5 semanas, de las cuáles 3 las compartí con 2 chicas de Barcelona, pero el resto del tiempo estuve sola. Fue el primer contacto “de verdad” con la experiencia de viajar totalmente sola en un país extranjero.

Mi siguiente gran experiencia, que recuerdo como el gran salto a la vida de viajera sola fue en la India del Sur. Fueron 2 meses viajando sola, de los cuáles pasé 3 semanas en un centro de meditación más rodeada de gente. Ese viaje fue el que me sirvió para afrontar todos mis miedos y ver que dentro mío tenía todos los recursos para seguir adelante. Fue super trascendental.

Y después llegó el momento de cogerme 2 años sabáticos para irme a viajar por Asia. Estuve 3 meses sola por Sri Lanka, 3 semanas en Myanmar… y luego conocí a mi alma gemela y ya seguí viajando con él. ¡Pero hecho mucho de menos la adrenalina de cuando viajas sola! Se vive todo mucho más intensamente.

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Tu viaje preferido

Mmmmm… ¡difícil de responder! Cada viaje ha tenido su historia, su belleza y su aprendizaje. Pero destacaría los siguientes.

De India me enamoró la cultura tan rica que tienen, observar la “India pura” en las calles, caminar entre ellos con mis ropajes indios y sentirme una más…

De Indonesia me enamoró el exotismo que tiene. Bali es espectacular. Sus templos, las terrazas de arroz, el simbolismo, las playas…

De Myanmar de enamoré de la pureza de su gente, el aroma a budismo de sus calles, sus templos espectaculares.

De Tailandia destaco la vida en la calle, los tenderetes de comida, la amabilidad de su gente, lo fácil que es vivir allí y como todo fluye sin hacer nada especial. Y como no… sus maravillosos templos, tan diferentes a otros templos de otros países.

El destino más amable con las mujeres que conoces

Para mi uno de los países más amable para las mujeres es Myanmar. Allí conocí los hombres más puros que he conocido en mi vida, las miradas más limpias, las sonrisas más respetuosas que haya podido ver nunca.

En países como la India o Sri Lanka, donde hay una alta represión a nivel sexual por motivos culturales y religiosos, es más fácil encontrarse con hombres con miradas penetrantes o desafiantes, aunque luego no te vayan a hacer nada. Aún así, yo jamás tuve ningún problema en éstos países. Pero como decía, Myanmar es especial. Podías pasar por delante de un grupo de hombres trabajando o simplemente charlando y jamás sentías “que se iban a poner gallitos”, al contrario, siempre sentía un profundo respeto hacia mi como mujer. Algo de esa actitud de los hombres birmanos me fascinó.

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El mayor problema que te has encontrado ¿Tenía algo que ver ser mujer?

Los mayores problemas en los que me he encontrado sí tenían que ver con ser mujer, pero no porque realmente me fuera a pasar nada, sino por el miedo o inseguridad que esa situación provocaban en ese momento.

Por ejemplo, recuerdo que durante mi viaje por la India hice una reserva online para un resort durante 3 días. Por internet se veía un lugar precioso, económico, al lado de la playa y pensé que sería una buena idea alojarme allí unos días. Lo que yo no sabía es que esas fotos de internet estaban tomadas en temporada alta y cuando yo fui era temporada baja. Lo que sucedió era que cuando llegué a aquel lugar perdido (en el culo del mundo , como dirian algunos), aquello iba a estar desolado, no había ni un alma. Ni un solo huésped más. Llegué un día de lluvia. Me recibieron 4 perros ladrando. Entré y nadie venia a recibirme. Busqué, y encontré un hombre limpiando uno de los bungalows, que no hablaba inglés. Pregunté por el manager del hotel y me dijo que me esperara allí, que ahora iría.

Cuando llegó me enseñó una de las habitaciones, pero nada más entrar dije “No, aquí no”. La habitación estaba cerrada, oscura, sucia… daba un yuyu que no veas. Le dije que me enseñara otra habitación. Igual. Le pedí que por favor si no tenía otra… Finalmente me quedé en la tercera. Era más de lo mismo, pero había una pequeña ventana que dejaba entrar un poco más de luz.

Me vi en aquel “cutre-resort”, con 4 hombres (el manager, el de seguridad, el cocinero y otro) y 4 perros. Llovía a mares y la habitación no me hacía sentir a gusto. El primer instinto fue correr de allí, irme a otro sitio… ¿pero dónde?

No me gustaba ese sentimiento de soledad entre hombres. ¿Y si alguno de ellos venía a media noche a mi habitación y picaba a la puerta? ¿Y si les daba por hacerme o decirme algo?

Pero estaba a varios kilómetros del pueblo más cercano, no pasaban taxis, llovía a mares… e irme.. ¿pero donde? Decidí que debía relajarme y parar la mente. Me metí en la habitación y sin deshacer mi mochila ni nada, me puse a meditar. Eso me relajó, conecté con mi paz interior.

Pasadas 3 horas me sentí preparada para instalarme. Empecé a rendirme y aceptar que debía quedarme allí.

A partir de ahí, debo decir que aquellos 4 hombres me trataron genial. Era como “la princesa de la casa”. Pasado el miedo inicial pude ver que aquellos hombres tenían buenas intenciones y no iban a hacerme nada.

Aprendí a confiar en la vida y entender que lo mejor es estar tranquila, respirando, conectada al momento presente sin dejar que la mente se dispare y se monte películas imaginarias.

Otra experiencia fue similar. Estaba viajando de un lugar a otro en la India. Me habían dicho que el bus llegaría a una determinada hora a mi lugar de destino, pero tuve que hacer una parada ya bien entrada la noche en un pueblo a medio camino porque el bus no continuaba. Yo no me lo podía creer.

Estaba dispuesta a pagar lo que fuera por llegar a mi destinación, pero los taxis no llegaban hasta allí. Faltaban 70 km. En ese lugar de mala muerte, a pie de carretera me bajé del bus y fui a buscar algun hotel. Nada de hoteles “decentes”. Apenas 2 o 3 moteles “guarros” y gracias. Entré en uno y no me gustó… además todos, absolutamente todos, eran hombres. Parecía un lugar de trabajo durante la semana para hombres, que tal vez volvían a casa el fin de semana. No sé. Fui a otro lugar. Peor. Y fui a ver un tercer lugar. Pero y más sucio aún. Pfffff volví corriendo al primero. No quería estar ni un segundo más caminando por la calle, lleno de hombres mirándome pues yo cantaba que no veas. Una turista europea en medio de tanto hombre a media noche, imposible pasar desapercibida.

Me dieron una habitacion. Había un montón de mosquitos y estaba sucia. Cerré el cerrojo. Al menos eso me daba algo de “seguridad”. Me puse a meditar. La música me distraía y me daba paz. Creé mi micromundo dentro de ese lugar que yo percibía como hostil. Al cabo de un rato, estaba tan cansada que me refugié en mi saco de dormir de seda y no desperté hasta la mañana siguiente.

¿Qué te decía tu entorno?

Imagino que te refieres a mi entorno de casa, mi familia y amigos. Bueno, cuando decidí cogerme los dos años sabáticos e irme a viajar mucha gente me decía que estaba loca, no entendían que es lo que yo “necesitaba que ya no tuviera”. Mucha gente, en conversaciones, siempre sacaba el tema recurrente de las violaciones a mujeres. Yo siempre decía que es cierto, puede pasar algo… pero también me puede caer una maceta en la cabeza caminando por la calle…

Aparte de eso, mucha gente me apoyó incondicionalmente, especialmente mi familia. No es que a ellos les hiciera demasiada gracia, pero no les quedaba más remedio que aceptar que ese era el camino que yo había elegido. Además, habían visto lo mal que había estado en los últimos meses de mi crisis, y lo feliz y motivada que estaba ahora desde que decidí que me iba. Al fin y al cabo lo que ellos querían es que yo fuera feliz. Asi es que me apoyaron incondicionalmente.

Pero si tiengo que decir que es lo que más me llegó a decir todo el mundo, es que era una VALIENTE. Mucha gente mostró su admiración ante mi decisión y valentía por tomar semejante decisión. Sentía que muchas personas les gustaría hacer lo mismo que yo, pero sus miedos e inseguridades les mantenía “atrapados” sin poder dar un paso adelante.

¿Qué crees que piensa la gente de las mujeres que viajan solas? No sólo el ideal que piensas, sino también la crítica que crees que hacen…

Yo creo que en general la gente opina que somos unas valientes. Ver a un hombre viajando solo es más común, pero por la vulnerabilidad a la que la mujer está sometida, requiere más coraje.

Creo que las mujeres que nos aventuramos a viajar solas rompemos muchos esquemas e inspiramos a muchas personas pues no seguimos los “estándares” de la sociedad. Mostramos al mundo nuestro coraje y rebeldía para vivir la vida que queremos vivir, no la que los demás quieren que vivamos. Además, lo hacemos defendiendo a tope nuestros derechos y libertades, traspasando nuestros miedos, vulnerabilidades y limitaciones… que las hay! Pero creo que eso es lo que nos hace más grandes, el hecho de no hacernos pequeñas y superar lo que sea que se nos ponga por delante.

Creo que las mujeres somos una gran fuente de inspiración.

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¿Conociste gente en tu viaje? ¿Me lo quieres contar?

Siiii, viajando conoces a mucha gente. La mayoría son gente que les conoces, charlas con ellos un rato y ya está. A veces, compartes un tramo del camino y luego cada uno sigue por el suyo, y otras veces, las menos, son personas con las cuales surge una amistad o relación que sabes que no será pasajera. Es decir, que aunque pase el tiempo, seguiréis en contacto.

La persona más especial que he conocido viajando sola ha sido Remi, el que parece ser mi alma gemela. Viajando sola, muchas otras veces, me han pasado historias, he tenido romances, he conocido chicos… pero nunca me había pasado nada igual como ésta vez.

Con R, fue todo diferente, mucho más profundo, algo guiado desde otro plano. Nos conocimos en Yangón, la capital de Myanmar. Yo justo acababa de llegar a ese país, después de haberme pasado un mes entero de retiro en un centro de meditación. No iba buscando romances precisamente.

Nos conocimos en un dormitorio colectivo, y fue algo mágico e indescriptible. Un encuentro de miradas del cuál ya no pudimos escapar ninguno de los dos. Una mirada que desvelaba algo muy profundo y que revelaba una certeza: el deseo de querer estar juntos. “Es él” pensé. No se si será o no… la vida lo dirá. Solo sé que desde ese día, seguimos viajando juntos y no nos hemos separado hasta el día de hoy.

Pero además, he conocido mucha otra gente interesante. Por ejemplo, mientras estuve en Sri Lanka, conocí a un chico alemán que viajaba con una chica con parálisis en silla de ruedas. Estábamos alojados en el mismo hostal y durante unos días teníamos el mismo plan de viaje, asi que compartí con ellos 5 días fantásticos, donde aprendí lo que es vivir con una persona discapacitada física, pues hicimos un equipo de 3 increíble. Compartíamos habitación, charlas y comidas. Fue una experiencia muy enriquecedora para mí, al mismo tiempo que pude ayudarles a ellos en cosas tan “simples” como subir o bajar de un tuk-tuk, pues viajar en países como ese con silla de ruedas es mucho más complicado que en lugares más preparados!!

¿Cuando viajas sola dónde prefieres alojarte?

Normalmente me gusta más alojarme en hostales u hoteles, lugares muy corrientes de gente viajera o “backpackers”.

Aunque algo que he probado y también me gusta mucho son los dormitorios colectivos. Si es uno que está bien, por mucho menos dinero a veces es mucho más acogedor, limpio, y con aire acondicionado que una habitación doble, para la cual pagas más por la privacidad pero las instalaciones a veces son mucho más cutres.

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¿Qué es lo que más te gusta hacer sola?

Todo!! Me encanta estar sola. Leer, escribir, meditar, pasear por la calle, hacer fotos, sentarme en un restaurante o cafetería a ver pasar la gente, irme a un parque, visitar algún templo o lugar turístico, viajar en bus o en tren, disfrutar de un zumo o un delicioso curry… La verdad es que no tengo ningún problema estando sola. Disfruto mucho de mi propia compañía y mi silencio.

¿Tienes constumbres recurrentes cuando viajas sola?

Para mi el tema seguridad viajando sola es importante. Como costumbre siempre me aseguro de proteger las cosas importantes, y de organizarme lo mejor posible para tener un viaje tranquilo. Cojín para dormir, dinero guardado en mi riñonera interior, chaqueta a mano por si hace frio, …

Otra costumbre que tengo siempre es la de llevar mi libreta y boli a mano pues siempre tengo ideas en mente que apuntar. Viajando sola mucho más, pues se me dispara la inspiracion!

Además, tengo mis pequeños rituales espirituales. Meditar, pedir protección cuando entro en un bus, tren o avión (o cualquier momento durante el viaje), dar gracias a cada momento por todo lo que estoy viviendo, conectar con la naturaleza pues es una conexión muy fuerte lo que tengo con ella, … es mi manera de vivir la vida y entender el mundo.

¿Y lo que más te cuesta?

No hay nada que me cueste especialmente, pero si tuviera que destacar algo es el tema de dormir sola en habitaciones que no me dan buena energía o me hacen sentir incómoda por algún motivo. Supongo que es lo normal, en los momentos donde podemos tener más miedo o sentirnos más vulnerables es cuando salta el sistema de alerta, y eso es lo que me cuesta más.

¿Dónde evitas ir y qué sitios te hacen sentir cómoda?

Si voy sola, evito ir a fiestas, clubs nocturnos y “lugares de noche” en general. La verdad es que no me llaman demasiado, pero menos si voy sola. No me encontrarás en lugares donde la gente tome drogas o todo el mundo vaya pasado de rosca.

Otra cosa es una terraza o cafetería, pero hasta ciertas horas. Entrada la noche, me gusta recogerme cuanto antes.

¿Crees que es peligroso viajar sola? ¿Has pasado miedo?

Yo no creo que viajar sola sea peligroso si eres prudente y precavida. Ser mujer y viajar sola requiere ser muy inteligente y tener claro en qué lugares debes meterte y en cuáles no, a qué horas y con qué compañías. Por ejemplo, recuerdo un día que estaba en un hostal en Sri Lanka hablando con cuatro chicos, cada uno de un país diferente. Todos fumaban y bebían y ya era tarde que decidieron ir a tomar algunas copas. Me invitaron a ir con ellos pero mi intuición me dijo “NO”. ¿Qué narices pintaba yo sola con 4 tios que no conocía de nada, en un club que no se que me voy a encontrar dentro, y encima tal vez con alguna cerveza de más? Nada.

Les di las gracias pero les dije que me iba a dormir. Tal vez no me hubiera pasado nada, por supuesto. Creo que hay más gente buena que mala, pero viajando sola prefiero no doy lugar a situaciones comprometidas.

Además, otro tema muy importante es la vestimenta.

Cuando viajo sola siempre visto muy “normal” y si puedo incluso con ropa local del país donde visito para pasar más desapercibida. No creo que sea lo más apropiado (o seguro) viajar sola e ir con un escote de 4 palmos o con un short donde se te ve medio culo. Eso tal vez lo puedes hacer si vas en grupos grandes o si vives en tu ciudad, pero si vas sola, es tentar al diablo para tener algún susto.

Por ejemplo, cuando viajé sola a India, vestía con la “kurta” (esa especie de camisa larga que llevan allí las mujeres), pantalón largo, pañuelo y “bindi” (el círculo redondo que se ponen en el tercer ojo). Percibí que a los indios les encantaba y me recibían muy amigablemente pues ellos lo interpretaban una señal de respeto hacia su cultura. Y como decía, gracias a eso y una conducta muy normal, sin excentricismos, pasas desapercibida y tienes un viaje tranquilo. Además, me ayudaron muchisimo. Puedo garantizar que el 90% de las veces que necesité ayuda, fueron los hombres los que me ayudaron, básicamente porque las mujeres en India acostumbran a estar en casa o no hablan inglés.

¿Qué diferencia principal ves entre viajar sola y acompañada? 

Para mi la diferencia fundamental es en como percibo lo que me rodea. Cuando viajo sola estoy mucho más presente, mucho más conectada con mi entorno. Me tomo más mis tiempos para pararme, contemplar, mirar, oler, disfrutar de algo determinado.

Cuando vas con alguien, los ritmos no los marcas tu sola, sino que ya es cosa de dos. A veces te pararías para hacer una foto pero no paras para no entretener al otro, o te quedarías más rato sentada en un banco pero te levantas porque el otro ya quiere irse.

Para mi viajar sola tiene muchas ventajas. Siento que se disfruta mucho más de la experiencia en términos de sensaciones, de apertura a todo lo que te rodea y a gente nueva. Te comunicas y socializas más. Pero viajar acompañada también tiene otro tipo de ventajas. Te sientes más segura, no te preocupas tanto por situaciones imprevistas, viajas más relajada a nivel general y también puede ser más divertido en según que momentos claro.

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Viajes que te gustaría hacer sola..y a cuales no irías nunca.

Mmmm sé los viajes que me gustaría hacer, pero todavía no se si sola o acompañada. Australia, Perú, Egipto, África, Jordania, Mexico, Argentina,…

Para viajar sola Asia es genial, pero fuera de Asia de momento es algo que no he explorado, aunque no lo descarto en absoluto.

Donde, ahora por ahora no iría sola es a Sudamérica, especialmente países como Colombia o Venezuela que tienen más fama de ser peligrosos. Tal vez sea por ignorancia o desconocimiento pero no me apetece ir sola allí. Si pudiera ir acompañada a esos países mejor. Una cosa que me gustaría mucho escuchar es historias de mujeres viajeras solitarias (europeas) por sudamérica. Tal vez después de eso me aventuro yo también!

¿Crees que hace falta alguna cualidad especial para viajar sola?

Creo que hace falta valentía. Un par de ovarios como dirían algunos. Pero tampoco es para tanto. No hace falta que hagas nada especial, solo que conectes contigo misma, con tu poder interior. Generar confianza y pensamiento positivo y comprometerte para ir superando tus miedos en vez de dejarte bloquear por ellos.

La clave está en ir proponiéndose pequeños retos u objetivos, y poco a poco ir avanzando. Si una mujer no ha viajado sola nunca, tal vez empezar por irse un año entero es demasiado.

Yo lo que le recomendaría es que probara de viajar sola 10 días, luego que se fuera un mes… y poco a poco irá desarrollando la confianza para afrontar retos mayores.

Tu mejor anécdota o recuerdo de viajar sola

El mes y medio que me pasé en el centro de meditación Nilambe en Sri Lanka. Fue una experiencia increíble y muy transformadora. Algo que me ha marcado para siempre y tiene un antes y un después en mi vida.

¿Te gustaría participar en un documental sobre mujeres que viajan solas?

Siiii, me encantaría. Siento que tengo mucho que aportar a la comunidad viajera en general y en particular a las mujeres. Me encantaría poder ayudar a inspirar a muchas mujeres para que se armen de coraje y valentía para hacer sus sueños realidad.

Además, podría ayudarme mucho para difundir mi blog www.cintiasloveinaction.com el cual pretende ayudar a la gente que lo desee a cogerse un año sabático y romper todas las cadenas y creencias limitantes que nos alejan de vivir la vida que verdaderamente deseamos.

Os animamos a todas las que estéis pensando en tener la experiencia de vivir un año sabático que no dejéis de conocer a Cintia! Mil gracias por contarnos tus viajes!

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3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Muchas gracias por esta entrevista y por la oportunidad de dar a conocer mis experiencias Ros! Todo un placer para mí “desnudarme” ante vosotras, para mostraros las dos caras de la moneda de lo que supone viajar sola.

    Espero poder inspirar a muchas mujeres, y que ésto sea tan sólo el inicio de algo más grande aún que no sabemos adónde irá a parar… pero seguro que será increíble y muy inspirador para muchas.

    Miles de gracias a todas por formar parte de esta bella y valiente comunidad!!

    Un abrazo enorme,

    Cintia

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    1. rosvima dice:

      Ayyy Cintia, tú eres parte de esto, estoy emocionada y aún poniéndome al día y sin poder llegar a todo, pero es que está siendo tan increíble la respuesta! Un besazo

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